Iker

Pocos futbolistas hay capaces de pasar en tan poco tiempo de héroe a villano. Uno de ellos es Casillas. Si ayer el Madrid hubiera marcado un gol después de su gran parada, el guardamenta habría vuelto a ser San Iker. Pero no ocurrió así. Y, para colmo, por intentar empujar a un Madrid extenuado y en el que por alguna extraña razón no se hicieron los tres cambios, las prisas hicieron al capitán cometer falta de saque al escurrírsele la pelota en el saque de banda que iniciaba la jugada en la que estaban depositadas las últimas esperanzas de los madridistas. El Abc describía así la acción:

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