Penaltazo

Ayer escuché en la radio a un conocido locutor decir que una falta dentro del área no había sido penalti (con -i y no -y, como ya sabemos), sino penaltazo.

El uso de penaltazo me pareció muy interesante por al menos dos motivos. El primero por la formación de la palabra y el segundo por el significado del sufijo -azo aquí.

Con respecto a la formación, yo diría también penaltazo, pero uno podría pensar que en vez de penaltazo debería ser penaltiazo, conservando la -i. Buscando en Google, sin embargo, se encuentran algunos ejemplo de penaltazo (hay hasta etiqueta de Twitter), pero no se encuentran casi ejemplos de penaltiazo.

En cambio, en casos como derbi o hippie (jipi) yo diría derbiazo (me suena menos raro que derbazo) y hippiazo. Y, en efecto, de hippie , por ejemplo, se encuentran casos de hippazo, pero también de hippiazo, como aquí. La razón puede ser que en penaltazo, tenemos la suficiente presencia de la palabra al poner el sufijo como para identificarla, pero en derbazo, por ejemplo, parece que no. En un comentario aquí, uno, llamándolo palabro, incluso escribe derbyazo. Sin embargo, es curioso que de choni yo diría chonazo y no choniazo, tal como hacen aquí. Me fijaré en más casos. En Argentina, por cierto, lo tienen más fácil porque dicen penal y de ahí se formaría claramente penalazo.

En cuanto al significado, ya vimos que -azo podía tener varios significados y matices, no solo el aumentativo. Veíamos que en el caso del Moratazo o del Centenariazo era un golpe fuerte y doloroso en la casa de uno. En el caso de penaltazo, lo que se quiere decir no es que el penalti sea grande de tamaño, lógicamente, sino que la acción cumple en gran medida con las propiedades que definen a un penalti, por ejemplo, que ha sido una entrada clara o un agarrón fuerte.

Esto quiere decir que aquí el sufijo no afecta al objeto al que se refiere la raíz al que se une, sino a las propiedades de ese objeto, a lo que se llama su intensión. La diferencia es sutil. Pero se puede ver, por ejemplo, en el caso de porterazo. Generalmente usamos porterazo en el sentido de portero con buenas cualidades, es decir, en el mismo caso que penaltazo, pero se podría decir que es un porterazo queriendo indicar que es muy grande de tamaño. Ese sería el segundo sentido.

Igual que con el sufijo -azo, la diferencia se puede ver con adjetivos. El clásico ejemplo es el de abogado bueno. En el mismo sentido que penaltazo, significaría que el abogado cumple bien con su función de abogado. En el segundo sentido significaría que el abogado es una buena persona. Esto permite que sean posibles aparentes contradicciones como Es un abogado bueno, pero es malo, en el sentido de que, aunque es un abogado competente, no es buena persona. Por algún motivo (del que yo he hablado en un artículo), normalmente los adjetivos del primer sentido se ponen delante del nombre. Quedaría mejor decir buen abogado. Hay adjetivos que pueden tener solo el primer sentido, afectando, pues, a las propiedades de la entidad a la que se refiere el nombre al que acompañan. Y suelen ir delante del nombre. Son, por ejemplo, presunto o futuro. Un presunto abogado es el que no parece tener las propiedades de abogado y un futuro abogado es el que las va a tener.

Por tanto, cuando el locutor dijo penaltazo lo que quiso decir es que era un penalti claro porque cumplía con las condiciones que hacen que un penalti se pite.

Apunte culto

Ya para nota es saber que los adjetivos que se refieren a las propiedades, como buen en buen abogado, se llaman no intersectivos o intensionales y los otros, como bueno en abogado bueno en el sentido de buena persona, se llaman intersectivos. El nombre de intersectivos se debe a que se produce una intersección entre dos conjuntos. Un abogado bueno en el segundo sentido es un abogado que además es buena persona. Pertenece a dos conjuntos que se cruzan: al de los abogados y al de las buenas personas. En cambio, un buen abogado, es solo un abogado, con mejores propiedades de abogado que otros, pero solo perteneciente al conjunto de abogados. Pertenecería a un subconjunto de los buenos abogados (por eso estos adjetivos también se llaman subsectivos). Se ve muy bien la diferencia con dibujitos (incluso pintados por mí):

INTERSECTIVO

De esta manera, gracias a penaltazo hemos abordado una cuestión lingüística bastante difícil.

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